La próxima sede de Amazon en Seattle será, casi, un bosque invernadero. Tras las esferas visibles como arquitectura exterior, Amazon quiere utilizar el interior poniendo espacios naturales para inspirar a los empleados.
Cuando se abra a principios de 2018, la sede estará repleta de una colección de plantas digna de botánicos de primera categoría.
¿Un parque? No, mi oficina
Pero se trata de algo más que una moda. “La presencia de zonas verdes aumenta la participación laboral de los empleados, haciendo que estén más física, cognitiva y emocionalmente involucrados en su trabajo”, asegura Francisco Vázquez, presidente de 3G Smart Group, empresa especialista en diseñar oficinas (como las nuevas de Microsoft en España). Esto es posible porque las plantas “pueden reducir el estrés, aumentar la de atención y mejorar el bienestar general, lo que redunda finalmente en una mejora de la productividad”, añade.